Desde 1814, el gobernador de Cuyo cultivaba relaciones amistosas con los indios pehuenches, dueños entonces de las faldas orientales de la cordillera al sur de Mendoza, a fin de asegurar por los pasos dominados por ellos el tránsito de sus agentes secretos de Chile y tenerlos de su parte en caso de invasión del enemigo: Al tiempo de reconcentrar su ejército en el campamento del Plumerillo, propúsose renovar estas relaciones, con el doble objeto de engañar al enemigo respecto de sus verdaderos planes y dar mayor seguridad y mas importancia a las operaciones secundarias que meditaba por los caminos del sur. Al efecto los invitó a un parlamento general en el fuerte de San Carlos sobre la línea fronteriza del Diamante, con el fin ostensible de pedirles tránsito por sus tierras, haciéndose preceder de varias recuas de mulas cargadas de centenares de pellejos de aguardiente y barriles de vino, dulces, telas vistosas y cuentas de vidrio para las mujeres, y para los hombres, arneses de montura, víveres de todo género en abundancia, y un surtido de bordados y vestidos antiguos que pudo reunir en toda la provincia con el objeto de deslumbrar a sus aliados. El día señalado los pehuenches en masa se aproximaron al fuerte con pompa salvaje, al son de sus bocinas de cuerno, seguidos de sus mujeres, blandiendo sus largas chuzas emplumadas. Los guerreros iban desnudos de la cintura arriba y llevaban suelta la larga cabellera, todos en actitud de combate. Cada tribu era precedida de un piquete de Granaderos a caballo cuya postura correctamente marcial contrastaba con el aspecto selvático de los indios. Al enfrentar la explanada de la fortaleza, las mujeres se separaban a un lado y los hombres revoleaban las chuzas en señal de saludo. Siguióse un pintoresco simulacro militar a la usanza pehuenche, lanzando los guerreros sus caballos a todo escape en torno de las murallas del reducto, mientras que desde los bastiones se disparaba cada cinco minutos un cañonazo de salva a cuyo estruendo contestaban los salvajes golpeándose la boca y daban alaridos de regocijo. La solemne asamblea que se siguió, tuvo lugar en la plaza de armas del fuerte. San Martín solicitó el paso por las tierras de los pehuenches para atacar por el Planchón y el Portillo a los españoles, que eran, según dijo, unos extranjeros, enemigos de los indios americanos, que pretendían robarles sus campos y sus ganados, y quitarles sus mujeres y sus hijos. El Colo-Colo de las tribus era un anciano de cabellos blancos llamado Necuñán, quien después de consultar a la asamblea y recoger con gravedad sus votos, dijo al general: que a excepción de tres caciques, que ellos sabrían contener, todos aceptaban sus proposiciones, y sellaron el tratado de alianza abrazándolo uno después de otro. Inmediatamente, en prueba de amistad, depositaron sus armas en manos de los cristianos, y se entregaron a una orgía que duró ocho días consecutivos. Al sexto día regresó el general a su cuartel general, para sacar de estas negociaciones el fin que se proponía, el que reservó hasta de sus más íntimos confidentes.Había previsto el diplomático criollo, que los indios con su natural perfidia o bien los caciques disidentes, denunciarían su simulado proyecto a Marcó, como en efecto sucedió; pero por si acaso no lo hacían, el se apresuró a comunicárselo directamente por medio de una de sus tramoyas habituales.
En carta que escribió a su confidente Guido dice: "Concluí con toda felicidad mi gran parlamento con los indios del sur: auxiliarán al ejército no sólo con ganados, sino que están comprometidos a tomar una parte activa contra el enemigo"







3 Se animaron a comentar:
Estás copiando y pegando demasiada historial oficial portuaria extranjerizante: ¿Perfidia en los indios? San Martín hacia votos con ellos y él mismo se decia indio, Además q aprobo la idea de Belgrano de nombrar un inK para monarca sudamericano
pipo, www.saintterriens.com.ar
La acción que estoy realizando no es copiar y pegar, sino transcribir los párrafos que me parecen interesantes de los libros que estoy leyendo (en estos días, releyendo la Historia de San Martín, por Mitre).
El tema con los indios conviene aclararlo. No quiero ponerme en el lugar de tener que defender la postura anti-indigena, o como se dice ahora, ir en contra de los intereses de los pueblos originarios. Te voy a contar mi punto de vista, y te voy a pedir colaboración para que me corrijas si estoy equivocado.
La raza originaria de estas tierras, pampa húmeda, eran los pampas. Este pueblo pacífico, fué exterminado por los araucanos, pueblo guerrero y conquistador, cuyo nucleo originario se halla al occidente de la cordillera de los andes. Tal fué el dominio impuesto sobre los pampas, que hasta la actualidad, la mayoría de los pueblos y lagos de la patagonia y de la pampa húmeda tienen nombres de origen araucano.
Respecto de lo que comentabas en el post, según la Real academia española:
perfidia.(Del lat. perfidĭa).
1. f. Deslealtad, traición o quebrantamiento de la fe debida.
El objeto del parlamento que tuvo con ellos, era efectivamente que le llevaran noticias a Marcó para convencerlo de que el paso se iba a realizar por esa zona. O sea que sabía de antemano que lo iban a traicionar.
El mismo se decía indio, justamente para captar la atención de sus aliados, ¿O vos también compraste la versión de que era hijo de Rosa Guarú, una indigena guaraní?.
San Martín, era republicano por convicción. Al regreso a América, se dió cuenta de que no había elementos suficientes para formar una república, y se inclinó por la monarquía como forma de gobierno para estas tierras. Y en ese marco, apoyó la idea de nombrar un Inca.
pregunta: Incas, Pampas, Araucanos ¿Son lo mismo?.
Marcos: Totalmente de acuerdo con lo que transcribis. Más allá que uno esté de acuerdo o no con la que muchos llaman "la historia oficial", no hay que ser cerrado y entender que la gran diferencia que tuvo Mitre con muchos historiadores que le siguieron y actuales, está en el hecho de haber contado con la documentación y el testimonio de muchos de los actores de los sucesos que narra.
Por otro lado, San Martín conocía perfectamente la "perfidia de los araucanos", los cuales hicieron todo lo que él quería, mostrando aún más el carácter de estratega que tenía.
De igual forma, cuando él apela a frases como las de "decirse indio", era porque sabía muy bien cómo llegar a determinados sectores. Prefería "andar en pelotas como nuestros paisanos lod indios, a volver a la esclavitud". Así como en su momento no dudó en congraciarse con el pueblo chileno al no caerle a O´Higgins por su insubordinación en Chacabuco, y perder así a uno de sus mejores oficiales como era Soler.
En fin, San Martín respondía enteramente a un plan pensado, reflexionado, y decidido en beneficio de toda la América, más allá de "cualquier partido", aunque por convicciones como él mismo decía: "soy republicano y nadie más que yo".
Un abrazo Marcos y felicitaciones por el Blog, los comentarios y los Post´s que hacés.
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